jueves, 22 de marzo de 2018

Visita a la Biblioteca Infanta Elena


Los alumnos que participan en los clubes de lecturas en español y en inglés de la Biblioteca del IES V Centenario  y alumnos de la materia de Literatura Universal han visitado hoy la Biblioteca Infanta Elena.



Fachada de la biblioteca Infanta Elena

Entrada a la sala principal

De regreso, una parada en la Glorieta de Bécquer para hablar sobre su poesía






Premios Concurso de Microrrelatos 2017-18


 Juan Salado Jurado de 1º de Bachillerato y  Mónica Sánchez Heredia de 1º de ESO han sido los alumnos premiados en el VIII Concurso de Microrrelatos organizado por la Biblioteca del IES V Centenario y el Departamento de Lengua y Literatura.
¡Nuestra enhorabuena a los dos!






Con  los siguientes enlaces puedes acceder a los relatos premiados:

Juan Salado Jurado. 1º Bachillerato B

Mónica Sánchez Heredia. 1ºESO B

miércoles, 14 de marzo de 2018

Caligramas

Los alumnos de 3º y 1º de ESO han realizado preciosos caligramas en francés en los que "hablan" con formas, colores y palabras de música, París o el mar.
Luisa del Rocío Oller

Añadir leyenda

Clara Soldado
Lorena Villalba
Helena Duque
Susana Manukyan
Juan Aguilar
Lidia Zixuan Sánchez
María Arcos
Álvaro Rodríguez

miércoles, 7 de marzo de 2018

Orfeo y Eurídice

Las alumnas de 2º E Lucía González y Paula Jiménez han creado este cómic para que sepamos más de Mitos Griegos
 

lunes, 5 de marzo de 2018

Nuestras Comedias




Los alumnos de 1º ESO B se han convertido en dramaturgos y directores de teatro y han creado textos dramáticos e imaginado diferentes escenografías para los mismos.





jueves, 22 de febrero de 2018

ComunicA: relatos y otras actividades creativas


Dentro del Plan de Actuación de la Biblioteca de nuestro centro, alumnos y profesores estamos desarrollando el presente curso una serie de actividades de carácter creativo que mostraremos en los apartados de Relatos de alumnos y Actividades creativas en la web de la Biblioteca.

A continuación tenéis el relato La pelota azul, escrito por Águeda Coronado Vázquez, alumna de 1º Bachillerato.

LA PELOTA AZUL

La noche está oscura, las estrellas han desaparecido, y sólo puede alumbrarme una tenue luz proveniente de la única farola a lo largo de la augusta y húmeda calle. Las hojas de los árboles se marchitan y caen una tras otra, haciendo ruido sordo en mis oídos. Mis pies permanecen quietos en el suelo cuando escucho pasos. Alguien viene. Percibo cómo los charcos que provocó la lluvia el día anterior son pisados con fuerza, observándose en ellos una efímera sombra. Entonces una pelota azul llega botando hasta detenerse frente a mis pies y oigo a un niño cantar. La madrugada acecha, ¿de dónde pues proviene aquel infante? Escucho el tarareo de una canción durante unos interminables minutos, y el eco que resuena segundos más tarde de haber terminado. El niño, de un momento a otro, se encuentra frente a mí, ensuciado de barro y lo que parece ser sangre. Coge la pelota y la entierra bajo sus brazos. Es en ese instante cuando su rostro arañado y ennegrecido me muestra una mirada colmada de terror. Tras su semblante lleno de pánico, descubro de nuevo la misma sombra. Doy un paso atrás. Grito, pero sólo retumba en mi cabeza. La silueta, sigilosa, de la cual la última imagen que tengo son sus ojos más negros que la propia noche, arrastra al niño. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo al ver cómo la pelota azul cae de sus pequeños brazos, dando golpes ahogados en la solitaria carretera. La farola que anteriormente parpadeaba, ahora se apaga con un agudo sonido, inundando la calle en una oscuridad eterna. Noto mi respiración desvaneciéndose lentamente, como si me robaran el aliento; aunque quizá eso es lo que esté haciendo. Siento el miedo introduciéndose en mis entrañas, el terror encerrándose en mis pulmones. Cierro los ojos y me dejo caer, con el grito del pequeño atrapado en mis oídos. Tras unos instantes, los latidos se disipan, y mi corazón me abandona.
Despierto sobresaltado. ¿Dónde estoy? Puedo respirar; estoy vivo, eso es seguro. Miro a mi alrededor, encontrando tan sólo una habitación descuidada. Cuando advierto que es la mía, suspiro porque sé que ahora estoy a salvo y que todo ha sido un horrible sueño, a pesar de lo real que ha parecido. Llevo mis manos a mi frente, notando un angustioso sudor frío que cae a gotas por los costados de mi rostro. Lo quito como puedo, ayudándome de mis brazos que ruegan ser liberados de las mangas que los aprisionan. Abro los ojos en el momento en que un ruido se hace presente. Me levanto de la cama en busca de ese sonido que se me hace tan extrañamente familiar, sujeto el pomo y abro la puerta. Cuando analizo lo que hay tras ella, me siento mareado y el sentimiento de ansiedad e inquietud ha vuelto a mí. El golpeteo de la pelota azul de mi sueño es lo último que oyen mis oídos antes de que mi cuerpo se desplome contra el suelo.